Ya se ha regado el veneno. Lo han esparcido como niebla, y como niebla se ha incrustado en mis poros. ¿Qué está mal con el ser humano que no soporta ver que alguien más vive hermoso? ¿Por qué aprovechan un campo fértil para sembrar mentiras?
Lástima que sus intenciones no pueden destruir el cristal de luz a través del cual miran mis ojos. Hasta en el momento más oscuro, más triste e indescriptiblemente doloroso, siempre existe para mis ojos una luz al final del camino.
Repudio a quienes intentan apagar fuegos internos en aras del bien particular, pero también los compadezco porque sé que jamás podrán vivir con la intensidad y la belleza necesaria para alcanzar la felicidad.
La felicidad sólo puedes crearla desde ti mismo para ti mismo y jamás será verdadera si está sustentada en dañar a los demás.
La vida sólo es una y cada quién decide cómo transitar por ella.
Yo prefiero la hermosura y la libertad.
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